El expresidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011) aseveró que las joyas que se hallaron en una caja fuerte de su oficina son un regalo del rey de Arabia Saudita de 2007, el que aceptó por “deferencia”, y pide que reclame cooperación internacional a ese país para acreditarlo.
El antiguo líder del Partido Socialista (PSOE) envió una declaración al juez José Luis Calama -a la que tuvo acceso EFE– en la que explica que tres juegos de joyas de las sesenta piezas incautadas fueron un obsequio del rey Abdullah Bin Abdulaziz Al-Saud, ya fallecido.
Según el escrito de Zapatero, el rey le entregó las joyas en el Palacio de la Moncloa en junio de 2007, en el viaje oficial que el monarca hizo a España los días 18 y 19 de ese mes.
En concreto, se trata de tres conjuntos de joyas formados por collar, pulsera, sortija y pendientes, y diferenciados por las gemas –rubı́es, esmeraldas y zafiros– que, según la defensa de Zapatero, superan el 90% del valor de todo lo hallado.
El expresidente las aceptó, según su versión, por deferencia, y las guardó junto a joyas de origen familiar y otros regalos de amigos “sin uso ni destino alguno, y sin conciencia de su valor material”.
En el marco de la investigación sobre la concesión de un préstamo público de 53 millones de euros para el rescate de la aerolínea Plus Ultra en 2021, en la que Rodríguez Zapatero está imputado, numerosas piezas de joyería fueron halladas en la caja fuerte de la oficina del expresidente en mayo pasado.
El hallazgo de las joyas, valoradas en 1,3 millones de euros (según la tasación encargada por el juez), supuso la apertura de una arista separada en la investigación.
En su escrito, no obstante, Zapatero insiste en que tienen un valor menor al calculado y se excusa por no haber ofrecido antes una explicación sobre su origen -tras decirle al juez el pasado 17 de junio que lo haría en 10 días-, un retraso que atribuye a los 19 años transcurridos desde la recepción del regalo.
El expresidente, que busca “neutralizar los indicios” que puedan existir sobre esas joyas, presentó la declaración después de que el magistrado fijase el 21 de septiembre un plazo de tres días para que aportase documentación al respecto.
Zapatero, investigado por delito fiscal y contrabando por las joyas, no presentó archivos que acrediten el origen de las 12 piezas engarzadas en oro blanco, sino que solo adjuntó noticias sobre el viaje a España del monarca, y copia de las cartas que ha enviado a Arabia Saudita para corroborar su relato.
Pidió a Arabia Saudita “honrar a la verdad”
El exlíder socialista explica que el 16 de junio, un día antes de declarar ante el juez, remitió -a través de la Embajada de Arabia Saudita en Madrid-, una carta al jefe de protocolo de la Corte Real en la que pedía que, “con la única pretensión de honrar a la verdad”, corroborase que las joyas fueron un regalo del citado monarca.
Zapatero insistió con otra misiva el 12 de agosto, y avisó que “instaría” a que el juez solicitase cooperación jurídica de Arabia Saudita. De hecho, en su escrito solicita formalmente que, si el magistrado considera “insuficiente” su explicación, solicite al país esa cooperación judicial.
El expresidente lo plantea como una “diligencia de comprobación” que, de considerarse necesaria, “permitiría despejar definitivamente” la cuestión del origen de las joyas.
Más allá de las 12 piezas que forman los tres conjuntos de rubíes, esmeraldas y zafiros, el resto de las 67 encontradas, según la defensa, alcanzan un valor del 6,8% del total estimado.
Las otras joyas son, según Zapatero, objetos que “a lo largo del tiempo” han pasado a su disposición y de su núcleo familiar, y “proceden de antepasados y recuerdos de familia y forman parte del ajuar familiar, al igual que algún que otro obsequio que ha recibido por diferentes relaciones de amistad”. Están en su poder “desde hace muchos años” y son irrelevantes para la causa, según la defensa.




