El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, acudió al camarín de la selección de Irán luego del empate 2-2 frente a Nueva Zelanda en el SoFi Stadium. El dirigente felicitó al plantel por su rendimiento y destacó el “mensaje muy poderoso” que los futbolistas enviaron al unir al público en el recinto.
A pesar del ambiente distendido que Infantino intentó mantener, que incluyó bromas donde se ofreció como delantero, la visita no disminuyó la incomodidad de la delegación iraní por las complejas condiciones en las que compiten en el torneo.
El seleccionador de Irán, Amir Ghalenoei, respondió de forma directa ante las dificultades que enfrentan, asegurando que son “la selección más oprimida de la historia en los Mundiales” debido a lo que consideran injusticias logísticas.
La molestia radica en que, pese a los elogios de su presidente, la FIFA no ha intervenido ante las autoridades locales para resolver aspectos clave, como la autorización para que el plantel pueda pernoctar en Estados Unidos o la falta de visados para parte de su cuerpo técnico.




