El panorama económico de Chile enfrenta nuevos obstáculos de cara al término de 2026, con estimaciones de organismos internacionales que sitúan el crecimiento por debajo del 1%.
Según lo detallado por BiobioChile, entre los factores que explican estas perspectivas figuran el encarecimiento de los combustibles y su impacto en la inflación, la moderación del gasto de los hogares, los ajustes fiscales impulsados por el Gobierno y sus posibles consecuencias sobre la inversión. A ello se suman las dificultades que atraviesa la actividad minera y los efectos de las condiciones climáticas.
Bajo ese contexto, la previsión del Ejecutivo también ha experimentado un ajuste considerable: frente al 1,8% proyectado inicialmente, Hacienda sitúa ahora el crecimiento esperado en un rango de entre 0,25% y 0,75%. Sobre este escenario, el ministro Jorge Quiroz reconoció a comienzos de octubre que “la realidad golpea y hay que hablar con transparencia”.
Una desoladora proyección
Aunque el escenario para el próximo año muestra señales de recuperación, las estimaciones del Banco Mundial advierten un fuerte freno para la actividad chilena durante 2026. En su reporte de octubre sobre América Latina y el Caribe, publicado el día 6, el organismo situó el avance del PIB nacional en apenas 0,8%, muy lejos del 2,4% que calculaba en abril. La perspectiva cambia para 2027: en vez del 2,3% previsto anteriormente, ahora espera que la economía crezca un 3%.
De acuerdo con el citado medio, el organismo atribuye este escenario, entre otros factores, a la pérdida de dinamismo del consumo interno, en un contexto marcado por las dificultades del mercado laboral y el desempleo. A esto se agregan la menor confianza económica y la presión que ejerce el encarecimiento de los combustibles sobre los recursos disponibles de las familias y los costos de las empresas.
Por su lado, el Fondo Monetario Internacional también corrigió a la baja sus expectativas para Chile. En su más reciente informe de Perspectivas Económicas Mundiales, el FMI redujo de 2,4% a 0,6% su pronóstico de crecimiento para el país en 2026, una cifra que lo ubica entre las economías con menor expansión de América Latina. El documento también anticipa una inflación de 3,7% al cierre de este año y un desempleo de 9,5%, indicador que aumentaría a 9,6% durante 2027.
En cuanto a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), esta volvió a reducir sus perspectivas para la economía chilena y situó el crecimiento esperado en apenas 0,2%, ubicando al país entre los de menor expansión proyectada de la región. El organismo ya había rebajado su cálculo de 2,3% a 2,2% en abril y lo ajustó nuevamente en agosto, cuando lo fijó en 1,6%.




