El Gobierno de Hungría inició un proceso para destituir al presidente Tamás Sulyok, nombrado por el anterior Ejecutivo del ultranacionalista Viktor Orbán.
Así lo anunció este lunes, en una rueda de prensa transmitida en vivo por redes sociales, el primer ministro Péter Magyar, político conservador que ganó la elección del 12 de abril, que puso fin a 16 años de gobiernos de Orbán.
Magyar recordó que la medianoche del domingo expiró, sin resultado, el ultimátum que dio al presidente para abandonar el cargo, y explicó que presentará al Parlamento una reforma constitucional necesaria para destituir al jefe del Estado, ya que la legislación vigente no lo permite.
Como primer paso abordará este asunto hoy mismo con el grupo parlamentario de su partido, el Tisza, que cuenta con más de dos tercios de los escaños.
Magyar había anunciado el domingo que acudiría hoy al palacio presidencial para hablar con Suylok, a quien acusó de haber guardado silencio sobre varios asuntos inaceptables del gobierno de Orbán.
Por su parte, Sulyok reiteró anoche -con un video publicado en Facebook- su intención de seguir desempeñando el máximo cargo de la república.
Magyar ya le había instado a irse, advirtiendo que, de lo contrario, impulsaría un procedimiento para destituirlo en el Parlamento.
El Tisza argumenta que con su voto, el pueblo húngaro le otorgó un mandato para acabar con el “sistema Orbán” y desmantelar su red clientelista, algo que implica la sustitución de altos funcionarios públicos, incluidos el jefe del Estado y los presidentes del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo.
El presidente Sulyok alega que no hay “ninguna razón legal o constitucional” para su dimisión, y dice que su juramento le obliga a seguir defendiendo el orden constitucional de Hungría, independientemente de los cambios de gobierno, por lo que pidió la Comisión de Venecia -órgano asesor del Consejo de Europa- que analice la situación.




