El abogado Francisco Riveros asumió este viernes como nuevo ministro del Deporte, marcando su debut formal en la primera línea política del Gobierno del Presidente José Antonio Kast.
Su llegada a la cartera se da tras la abrupta salida de Natalia Duco y del subsecretario Andrés Otero, en medio de los cuestionamientos por el presunto uso indebido de un vehículo fiscal.
Hasta antes de su designación, Riveros integraba el Segundo Piso de La Moneda, donde operaba como asesor senior de la Presidencia en el equipo encabezado por el jefe de asesores, Alejandro Irarrázaval. Sin embargo, su nombre no es ajeno al deporte nacional: su trayectoria combina la formación legal con años de experiencia en la alta gestión institucional y deportiva.
Titulado de Derecho en la Pontificia Universidad Católica de Chile, su primera gran incursión en el deporte profesional ocurrió en 2007, año en que se integró formalmente al directorio del club Palestino.
Poco después, asumió la gerencia general de la institución árabe, rol que ejerció hasta agosto de 2009. Su paso por la administración coincidió con uno de los hitos deportivos más recordados del cuadro ‘tetracolor’ en las últimas décadas: la campaña del Torneo de Clausura 2008, donde el equipo disputó la final del campeonato nacional frente a Colo Colo.
Tras dejar la gerencia, su vínculo con el club no se extinguió, retornando a la mesa directiva en octubre de 2009.
Con el antecedente de su labor en el fútbol, Riveros dio el salto a la organización de megaeventos al sumarse a la Corporación Santiago 2023, la entidad público-privada a cargo de la planificación y ejecución de los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos desarrollados en Chile.
Allí ejerció como gerente jurídico y de Asuntos Corporativos, liderando la estructura legal y contractual del certamen multidisciplinario más importante organizado en el país en las últimas décadas.
Con la asunción del Presidente Kast, Riveros se integró al núcleo de asesores presidenciales en La Moneda, espacio desde el cual ahora da el salto al gabinete para encabezar un ministerio que debe enfrentar la reorganización interna y recuperar la estabilidad institucional tras la salida de su antecesora.




