En medio del inicio de los alegatos en el Tribunal Constitucional (TC) por la megareforma, el subsecretario del Interior, Máximo Pavez, abordó este miércoles en El Diario de Cooperativa las distintas discusiones institucionales que cruzan la agenda del Ejecutivo, proyectando el rol que jugará el organismo comisionado de velar por la Carta Magna durante el Gobierno de José Antonio Kast.
La autoridad descartó dar mayor relevancia a las críticas de la oposición generadas luego de que el biministro del Interior y de la Segegob, Claudio Alvarado, admitiera desconocer el requerimiento presentado por el propio Ejecutivo ante el TC por una norma de la ley miscelánea sobre la reconexión de servicios básicos en zonas de catástrofe.
“Creo que lo primero que hay que señalar es que la tramitación de la megarreforma es un proyecto grande que tiene múltiples dimensiones de discusión. El ministro del Interior ha estado siempre en el detalle, no solamente de la construcción técnica sino también de la estrategia legislativa (…) Cuando hay vocerías, estas cosas generalmente pueden pasar y no les asigno mayor importancia. Lo importante acá es que el Gobierno ha tenido una actitud muy decisiva de enfrentar un escenario legislativo muy complejo con esta reforma y esperamos que estos requerimientos sean rechazados”, sostuvo.
Pavez arguyó que “hubo que vetar el proyecto por normas que quedaron mal diseñadas y, por lo tanto, el Ejecutivo estimó que una alternativa era también requerir por las ideas matrices, porque la norma que usted describe (sobre la reconexión de servicios básicos) no tiene nada que ver con las ideas del proyecto y eso en la Constitución lo proscribe derechamente”.
“Uno no puede ingresar una norma en una reforma legal que no tiene nada que ver con lo que se estaba discutiendo y eso es lo que está pasando. El Ejecutivo y el Presidente de la República estimó que eso debería requerirse. Estamos a la espera”, enfatizó.
Respecto al rol del TC, el subsecretario proyectó un uso recurrente de esta vía por parte de los sectores opositores.
“El debate constitucional en Chile es permanente. Una cosa es que hayamos tenido procesos constitucionales específicos, que ya todo el mundo ha podido evaluar en perspectiva el resultado o la necesidad que hubo de llevarlos adelante, pero permanentemente es parte del juego legislativo y de los equilibrios de poder que cuando hay un sector que no tiene la mayoría en el Congreso —y está bien, está diseñado así— tenga las herramientas para que, cuando se ventile una cuestión de constitucionalidad, haya un tribunal de derecho que pueda zanjar esto, cosa que me parece bien (…) Creo que la oposición va a utilizar bastante el Tribunal Constitucional en estos cuatro años. Es una tincada que tengo, y está bien“, afirmó.
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