Las esperadas salidas a bolsa de las grandes empresas de inteligencia artificial (IA) afrontan nuevas dudas después de que OpenAI descartara salir al mercado este año, en un contexto marcado por los llamados a regular la tecnología y el escrutinio sobre las elevadas valoraciones y costes del sector.
El próximo gran examen para Wall Street será Anthropic, rival de OpenAI y creadora del modelo Claude, que presentó confidencialmente en junio ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) la documentación para una eventual salida a bolsa.
La compañía espera lanzar la oferta a mediados de octubre como pronto, después de retrasar la publicación de su folleto hasta finales de septiembre, en una operación que busca captar hasta 100.000 millones de dólares con una valoración total de unos 2 billones, según dijo en agosto el Wall Street Journal (WSJ).
De acuerdo con el medio Axios, Anthropic prevé cotizar en el Nasdaq, con una posible salida en octubre.
De materializarse, esta operación pondrá a prueba hasta qué punto los inversores están dispuestos a trasladar al mercado las enormes valoraciones que las compañías de IA han alcanzado en privado, destacan los expertos.
“La pregunta ahora no es si estamos ante una burbuja, sino cuánto valor será capaz de crear la IA”, señala Kim Posnett, de Goldman Sachs, quien define el momento como un “superciclo de inversión” con posibles “excesos especulativos”.
Mientras, el profesor de Finanzas de la Universidad de Nueva York Aswath Damodaran considera que “es muy difícil poner un valor a un mercado que todavía no existe” y cuestiona estimaciones tan elevadas como las que cita el WSJ.
Además, al seguir siendo privadas, estas compañías no están sujetas al mismo nivel de transparencia financiera que las empresas cotizadas, lo que dificulta aún más evaluar sus cuentas actuales y sus perspectivas.
Más capacidades, más riesgos y más costes
Por su parte, OpenAI ha descartado salir a bolsa este año, avanzó el pasado sábado su consejero delegado, Sam Altman, que ha vinculado el aplazamiento a las recientes preocupaciones sobre la seguridad de la IA, apuntando a 2027 como posible nuevo horizonte.
Altman ha respaldado además la petición de reducir el ritmo de desarrollo de los modelos más avanzados, formulada por Dario Amodei, confundador y consejero delegado de Anthropic, que ha reclamado que la industria dé tiempo a que las medidas de seguridad alcancen el ritmo de avance de la tecnología.
Más allá de las preocupaciones sobre las capacidades que puedan alcanzar los modelos más punteros, su desarrollo plantea una cuestión financiera, ya que exige inversiones millonarias en centros de datos, chips y electricidad y aumenta las dudas sobre si ese enorme gasto acabará generando beneficios.
Joachim Klement, analista de Panmure Liberum, señala que las caídas registradas esta semana por Nvidia, uno de los grandes protagonistas de la acelerada expansión de la IA, y otros fabricantes son “una pequeña muestra” de lo que sucedería si terminara el actual ciclo del gasto en IA.
Por su parte, Lisa Shalett, de Morgan Stanley, asegura en un informe que “los mercados quieren más pruebas de que el enorme gasto de capital en IA dará sus frutos” en lugar de “limitarse a recibir titulares sobre nuevas inversiones”.
Incertidumbre regulatoria
A todo esto se suma la incertidumbre regulatoria, según Libby Cantrill, responsable de Políticas Públicas de la gestora de fondos PIMCO, quien considera poco probable una regulación federal estadounidense a corto plazo, pero sí una mayor intervención de los estados, especialmente sobre los centros de datos.
Según su análisis, ciudades de 32 estados de EE.UU. han avanzado hacia moratorias y hasta 26 estados estudian restricciones, medidas que pueden elevar en 2027 los costes de construcción y causar retrasos en proyectos de infraestructura de IA, encareciendo el capital necesario para las compañías que aspiren a salir a bolsa.
Con todo, el apetito por las empresas relacionadas con la IA ha sido elevado en los mercados durante los últimos meses, aunque con volatilidad.
Cerebras, fabricante de chips especializados en IA, recaudó 5.550 millones de dólares en su salida a bolsa del pasado mayo a 185 dólares por acción, llegó a abrir a 350 dólares y superó los 385, aunque ahora cotiza de nuevo en torno a los 185 dólares.
Algo similar ocurrió con SpaceX, que debutó en junio a 135 dólares por acción, llegó a superar los 225 dólares y posteriormente cayó hasta los 104,83 dólares, antes de recuperar el nivel de salida.
Mark Zuckerberg defiende que cada empresa asuma la seguridad de sus modelos de IA
El director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, ha defendido que cada empresa debe asumir por su cuenta “la responsabilidad” de garantizar que sus modelos de IA sean seguros, con lo que se desmarca de las propuestas para coordinar una desaceleración en el desarrollo de esta tecnología.
El fundador de Facebook usó sus redes sociales para opinar en medio del debate sobre los peligros de la inteligencia artificial y los llamados de varios líderes del sector que advierten sobre la necesidad de establecer una regulación.
“Cada laboratorio tiene la responsabilidad y el incentivo de avanzar al ritmo necesario para entrenar sus modelos de forma segura, así como la capacidad de tomar sus propias medidas para garantizar que esto suceda“, escribió.
Zuckerberg se refirió directamente al “gran debate” sobre la conveniencia de ralentizar el avance de las capacidades de la IA hasta asegurar que cumpla con los estándares de alineación como ha propuesto Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, y otros líderes tecnológicos como Sam Altman, de OpenAI, y Elon Musk, de SpaceX y xAI.
También destacó que Meta retrasó el lanzamiento de su agente de IA, Muse, durante varios meses para centrarse en la seguridad y la protección.
“No exigimos que los demás hicieran lo mismo antes que nosotros”, señaló Zuckerberg, quien evitó mencionar explícitamente al líder de Anthropic ni a sus otros competidores.
A su juicio, una forma de garantizar que la IA se desarrolle de manera segura reside en destinar la gran mayoría de la capacidad de cómputo a servir a las personas, en lugar de competir por lograr la automejora.
Los comentarios de Zuckerberg siguen a la propuesta de Musk que a inicios de esta semana abogó para que los principales desarrolladores de IA sometan sus modelos a revisiones de seguridad y colaboren entre sí para probarlos.
En ese sentido, el director de Meta dijo que MLS, su laboratorio de inteligencia artificial, ya cuenta con evaluadores y asesores independientes. “En general, sería beneficioso contar con un ecosistema de evaluadores más amplio y diverso”, agregó.
La iniciativa del fundador de Tesla se dio en medio de pedidos de los máximos responsables de laboratorios punteros como Amodei, Altman y Demis Hassabis (Google DeepMind) por ralentizar el ritmo de desarrollo del sector para permitir que las salvaguardas alcancen el ritmo de la tecnología.
La oleada de llamados se dio tras los comentarios del investigador tecnológico Jacob Coxon, exempleado de Anthropic y OpenAI, quien dijo que la IA podría hacer realidad las películas de ciencia ficción y acabar con toda la humanidad antes de que termine la década.




