La selección chilena femenina recibió un portazo en el Estadio Centenario de Montevideo en la previa de su partido ante Uruguay, luego de que se le impidiera el ingreso para realizar el reconocimiento de cancha y entrenar.
De acuerdo a Revista Futfem, la negativa provino del administrador del recinto, Sebastian Leone, pese a que el equipo contaba con la autorización del ente rector del fútbol sudamericano, la Connebol, para utilizar el estadio.
Ante este escenario, el equipo dirigido por el entrenador chileno Luis Mena debió trasladarse al Club Naval de Montevideo para completar su preparación, en una jornada marcada por cambios de último momento.
“El pasto estaba largo, ni se le veían los pies a las jugadoras”, afirmó la periodista Carla Andrade, en referencia a las condiciones del recinto alternativo donde entrenó el plantel.




