Alimentos para bebés en bolsitas exprimibles con tapón, un tipo de envase de creciente uso, presentan microplásticos, según denuncia un estudio encargado por la organización ambiental Greenpeace en el que se analizaron muestras de productos de las multinacionales Nestlé y Danone.
La investigación detectó hasta 54 partículas de microplásticos por gramo de alimento en bolsas de puré de yogur de la marca Gerber, perteneciente a Nestlé, y hasta 99 en las bolsas de puré de frutas Happy Baby Organics de Danone, comercializados especialmente en Nortamérica.
“El estudio es una señal de alarma para los padres de todo el mundo que confían en estas marcas“, señaló la experta en consumo y economía circular de Greenpeace Suiza, Joëlle Hérin, quien pidió a las multinacionales que informen de los pasos que están dando para eliminar estos microplásticos.
En respuesta a EFE, Nestlé indicó que entendía las preocupaciones planteadas en el informe y “las toma muy en serio”, aunque defendió que sus productos “son seguros para el consumo” y que se aplican controles estrictos en la producción, incluyendo la selección y gestión de los envases.
El estudio, realizado por el instituto de investigación noruego SINTEF Ocean, analizó tres bolsas de los dos productos y encontró presencia de microplásticos en todos los casos, además de sustancias químicas asociadas al plástico, incluyendo un disruptor endocrino en las bolsitas Gerber.
La investigación sugiere una relación entre el plástico que recubre el interior de las bolsas, concretamente el polietileno, y algunos de los microplásticos detectados.
Las bolsas exprimibles son el tipo de envase que más rápido está creciendo, representando el 37 % del mercado mundial en volumen según cifras de 2025.
Greenpeace recuerda que cada día se compran millones de esas bolsitas con alimentos de un solo uso, “lo que significa que millones de bebés podrían ingerir microplásticos junto con su comida”.
Los envases representan alrededor del 40 % de la producción mundial de plástico, y la organización ambiental lidera los llamamientos a que se logre un tratado mundial para limitar esta industria, aunque las negociaciones se ven dificultadas por la presión de diversos países, principalmente productores de crudo.




