“Crueldad legislativa”: Critican proyecto que obliga a escuchar el corazón del feto antes de un aborto

Como “crueldad legislativa” e incluso “tortura” ha sido calificado el proyecto “escucha su corazón” que busca que ante la interrupción del embarazo, la mujer deba escuchar el latido del feto antes de acceder al procedimiento bajo una de las tres causales.

La iniciativa fue presentada por los diputados Chiara Barchiesi (Republicano), Catalina del Real (Republicano), Claudia Reyes (Republicano), Álvaro Jofré (Libertario), Cristóbal Urruticoechea (Libertario) y Ximena Ossandón (RN).

El proyecto, de autoría del diputado Cristóbal Urruticoechea, pretende modificar el Código Sanitario para establecer el deber de informar a la mujer sobre la actividad cardíaca embrionaria o fetal, y ofrecerle la oportunidad de escucharla antes de proceder con la operación.

Se trata de “un deber específico de información a cargo del médico cirujano que ha de practicar el aborto: informar a la mujer, en forma previa y con carácter veraz y objetivo, que está obligado a mostrar mediante instrumentos electrónicos el sonido de la actividad cardíaca del embrión o feto“, consigna el proyecto, que está en primer trámite en la Cámara Baja.

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El diputado libertario Cristóbal Urruticoechea, autor del proyecto ingresado a fines de junio. (Foto: ATON)

La moción plantea que “la existencia de actividad cardíaca constituye un dato clínico objetivo y verificable, propio del estado biológico del embarazo, cuya comunicación robustece la calidad del consentimiento informado de la mujer que solicita el aborto”.

Si bien “la madre del nonato podrá declinar libremente este ofrecimiento, con todo, el médico deberá negarse a practicar la interrupción del embarazo si es que esa situación (la actividad cardíaca) se verifica“, puntualiza el documento.

Exministra cree que la iniciativa “va contra la más mínima humanidad”

En una carta enviada a El Mercurio, justamente titulada “Crueldad legislativa”, la exministra de la Mujer Antonia Orellana observó: “Siguiendo el guion de la ultraderecha colombiana y estadounidense, el diputado Urruticoechea ha presentado un proyecto que pretende obligar a quienes atienden a mujeres y niñas en las causales interrupción del embarazo por violación, inviabilidad o riesgo vital a proponerles escuchar el pulso del embrión”.

No insistiré con el caso de la violación pues el propio diputado Urruticoechea ya dijo que a ellas el aborto no las ‘desviola’, con una falta de empatía brutal. ¿Realmente es necesario hacer eso a quien sabe que el fruto de su embarazo no sobrevivirá a escuchar? ¿O a la mujer en riesgo vital y por tanto en procedimiento de emergencia?”, se preguntó la frenteamplista.

Dicho esto, Orellana también manifestó su sorpresa por quemujeres concurran con su firma a ese acto que más que estar contra el aborto, está contra la más mínima humanidad“.

“Tortura”

La diputada Carolina Cucumides (PS), integrante de la comisión de Mujeres, remarcó que “lo que está aquí detrás de fondo son los gobiernos de ultraderecha que se han puesto de acuerdo internacionalmente con ir contra los derechos de las mujeres en el mundo”.

La parlamentaria remarcó que “no hay humanidad” en el proyecto y pidió al resto de los partidos a rechazar el proyecto “que viene a torturar a las mujeres de Chile”.

Experto alerta por eventual “violencia obstétrica”

Para Marcelo Ahumada, jefe de carrera de la escuela de Obstetricia y Puericultura de la Universidad de Santiago, el proyecto impulsado por las derechas “claramente es una forma de violencia obstétrica”, y que por lo demás, ignora otras opciones para revisar la viabilidad del feto.

“Quienes realizamos atención clínica gestantes y, específicamente quienes realizamos ecografías, estamos obligados a evaluar y señalar en el informe sobre todo el estado de vitalidad de esa gestación, ya si está vivo o no, y evaluar la actividad cardíaca”, de modo que “no es necesario bajo ninguna circunstancia, para hacer esta evaluación, tener que escuchar los latidos cardíacos“.

Con todo, el matrón advirtió que “ofrecerles o obligarles a escuchar el corazón del feto, sobre todo en estos tres casos en que las personas ya se encuentran en un estado específico, donde saben que se va a producir un aborto o que ese embarazo no va a llegar a su fin, no solo es innecesario, sino que es una medida aberrante que solo agrava la situación clínica en la que se encuentra”.

Además de representar un ejemplo de violencia obstétrica, el ecografista dio cuenta de que “la Sociedad Internacional de Ultrasonido en Obstetricia y Ginecología establece no escuchar los latidos del embrión bajo las 11 semanas de gestación“.

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