La Casa Blanca defendió la llamada que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizó al timonel de FIFA, Gianni Infantino, para revisar la sanción impuesta al delantero Folarin Balogun durante el Mundial 2026, una intervención que generó molestia en el mundo del fútbol y críticas por la cercanía entre ambos dirigentes.
El director del grupo de trabajo de la Casa Blanca para el Mundial, Andrew Giuliani, negó que la gestión instalara un precedente problemático y defendió el rol del Gobierno estadounidense en medio de la polémica por la tarjeta roja que recibió Balogun en el duelo ante Bosnia y Herzegovina.
“Esto no sienta un precedente en cuanto a que EE.UU. examine lo que podría ser una gestión fraudulenta en un terreno de juego“, explicó Giuliani, quien comparó la situación con presiones previas de autoridades estadounidenses para investigar irregularidades en las Grandes Ligas de Béisbol y en la NBA.
De acuerdo a Giuliani, tras la expulsión decretada por el árbitro brasileño Raphael Claus, él mismo, Trump y el secretario de Comercio, Howard Lutnick, analizaron el caso y resolvieron que el mandatario debía llamar a Infantino. Un día después, el Comité Disciplinario de FIFA suspendió el castigo automático al atacante estadounidense en virtud del artículo 27 del Código Disciplinario.
“Queremos garantizar que los estadounidenses, especialmente si tenemos en cuenta todos los fondos federales invertidos y los años de preparación dedicados a esto desde 2018, tengan la seguridad de que, al menos, la competición se desarrolló de forma justa en el terreno de juego”, argumentó el hijo de Rudy Giuliani, exalcalde de Nueva York y exabogado de Trump.
Giuliani profundizó la defensa de la intervención y sostuvo que la Casa Blanca no tiene dudas sobre el resultado de la gestión: “Y así lo hicimos: logramos que se anulara esa tarjeta roja, que nunca debió haberse mostrado. Mantenemos nuestra postura sobre las medidas que tomamos”, añadió, antes de asegurar que “se logró lo correcto”.
El funcionario también insistió en sus cuestionamientos contra Claus y afirmó que el juez no debió usar la cámara lenta del VAR para valorar la acción de Balogun. Además, repitió las sospechas que Trump ya había deslizado sobre el árbitro brasileño.
“Nos pareció muy sospechoso que hubiera un árbitro que había sido investigado anteriormente por amaño de partidos, concretamente por mostrar tarjetas rojas de forma irregular”, dijo Giuliani, aunque luego se le precisó que Claus no fue investigado, sino que participó como testigo en una causa sobre irregularidades en el fútbol brasileño.
Ante esa aclaración, Giuliani respondió: “Su caso estaba relacionado con una investigación sobre amaño de partidos hace unos años en Brasil en la que se mostraban, cito textualmente, ‘tarjetas rojas irregulares’. Así son los hechos: él estaba vinculado a esa investigación. No era el objetivo principal de la misma, pero sí estaba relacionado”.




