El cineasta chileno Jorge Olguín abraza el folk horror con identidad nacional en su nueva película, “Kalkutún, Juicio a los Brujos”, inspirándose en hechos reales ocurridos en Chiloé entre 1879 y 1880, explorando la brujería, la fe y la violencia en una comunidad aislada del sur de Chile.
Se trata de su regreso a la Isla Grande de Chiloé tras “Caleuche: el llamado del mar” (2012), pero también un reencuentro con la mitología chilota que conoció de niño y, como reconoció en conversación con Cooperativa, “descubrir que eso era parte de una tradición chilena, del sur, me fascinó tanto y, sobre todo, después fui descubriendo que todo esto tenía arraigo y una percepción de realidad“.
“Ese juego entre el margen de lo real y lo fantástico me asombró demasiado”, aseguró el cineasta. Su fascinación con la isla lo llevó a descubrir el juicio a los brujos de Chiloé, donde se enjuició a la sociedad de brujos conocida como “La Mayoría”, que tenía enorme influencia sobre la población campesina del archipiélago.
La historia generó un fuerte impacto en el director de “Ángel Negro”, especialmente al ser un evento de la historia nacional que no se enseña en los colegios. “Es brujería acusada por el Estado chileno, un Estado moderno, entonces más todavía ese encuentro de mundo entre lo fantástico y lo real“, aseveró, sentando las bases para lo que sería “Kalkutún”.
“Chiloé es un personaje que está contando también la historia”
Olguín no es chilote, ni es del sur -sus abuelos sí-, pero siempre sintió una conexión con la mitología de la isla, algo que se acrecentó al visitarla y encontrarse con “algo más fantástico, porque la gente sí cree en sus historias, sí cree en su folclore”, lo cual “me cautivó y me sigue cautivando, aparte de su belleza natural“.
“Cada sector, cada lugar tiene su mitología y sus seres fantástico, que tienen que ver un poco con el sincretismo de las mezclas de lo céltico que trajeron los españoles con la cosmovisión huilliche. Esa mezcla creó esa cultura tan rica en mitología que mí me obsesiona“, sinceró.
Por eso, Olguín sentía que debía recompensar a la isla y decidió estrenar “Kalkutún” en Castro, con los chilotes siendo los primeros en verla. “Fue muy bonito también como hasta las generaciones jóvenes están en la isla rescatan mucho su mitología y su cultura”, celebró, valorando que se vuelva a tener “una noción de origen”.
“Los jóvenes ya se apropian de su estética de Chiloé, su mitología, sus criaturas, su lado oscuro, la brujería, se la apropian con orgullo”, valoró.
A diferencia de su anterior experiencia con “Caleuche”, que describe como una visión “más naif, más infantil, como de asombro, con protagonista prácticamente extranjera”, su nueva obra “es muy chilota, teniendo muchos elementos que son propios de Chiloé”.
“Esta vez hay una conexión mucho más directa, más concreta con la isla y se nota en la forma como se muestra su paisaje y como también Chiloé se transforma en un personaje en sí mismo, no son solamente locaciones. Es un personaje que está contando también la historia“, declaró el director de “Sangre Eterna”, donde “todo era completamente real y hermoso, queríamos tener esa atmósfera (…) queríamos rescatar el Chile invernal y no meter tantos elementos de postproducción”.
“Si íbamos a contar una historia de folk horror, necesitábamos percibir de verdad a Chiloé, su humedad, sus locaciones. Eso fue un logro grande de Carol Campos, mi productora, y armó una logística maravillosa para lograr contar esa historia, poder llegar allá”.
“Las mejores películas de horror tienen un contexto muy directo de su entorno social y político”
Teniendo también en su filmografía obras como “Gritos del Bosque” y “La Casa”, para Olguín “el género fantástico de horror me ha permitido, como herramienta, poder contar otras historias. Mis películas no son precisamente estrictas en el sentido de las convenciones del género”.
“Si bien pueden tener más aciertos, otras más errores, sí se nota que hay una búsqueda y cada vez estoy buscando expresarme más”, señaló, agregando entre risas que “uno envejeciendo también hay necesidad de contar las cosas antes de que antes que uno cambie”.
De ahí que en “Kalkutún” no solo se hable de brujería, sino que también de los poderes centrales y de las élites que buscan controlar las narrativas, buscando implementar su visión de orden por sobre las estructuras ancestrales.
“Cada contexto de películas de terror, en general, tiene elementos muy cercanos al contexto del social y político real del entorno. Por eso digo que esto es una herramienta, porque el cine de terror y fantástico sirve para hacer digerir al público ciertos temas que pueden ser más aburridos o quizás la gente no los quiere escuchar, pero con el género eso pasa”.
Por eso, recalcó, le encanta el cine fantástico de horror, pues “las mejores películas de horror tienen un contexto muy directo de su entorno social y político. Incluso, son películas más políticas que las películas políticas”, mencionando como grandes ejemplos “La Noche de los Muertos Vivientes” y “La Masacre de Texas”, además del cine de John Carpenter.
“El género de horror siempre funciona como una catarsis de lo que se está viviendo”, sentenció Olguín.
“Kalkutún, Juicio a los brujos” se estrenó este jueves 22 de octubre en cines.




