El gobernador de Coquimbo, Cristóbal Juliá, cuestionó la diferencia en los tiempos de respuesta del Gobierno ante emergencias, contrastando la rápida reacción por el aluvión en Las Condes, con la demora que hubo frente a las devastadoras inundaciones que enfrentó su región a mediados de julio.
En conversación con MiRadio, Juliá —independiente vinculado a Chile Vamos— comparó la reacción del Ejecutivo frente a ambos episodios. El gobernador dijo haberse sorprendido por la celeridad con que se decretó Zona de Catástrofe en el sector oriente de Santiago, a diferencia de lo ocurrido en Coquimbo a raíz del implacable sistema frontal.
Según recordó, mientras el desastre azotaba la zona, él y otras autoridades —como la alcaldesa de La Serena, Daniela Norambuena (RN)— “levantamos la voz de que necesitábamos se declarara lo antes posible Zona de Catástrofe y no pasó en varios días. Nosotros tuvimos víctimas fatales”.
El fuerte reclamo que incomoda a La Moneda
Cabe destacar, que el balance de la emergencia en Coquimbo dio cuenta de seis fallecidos y 12.997 personas damnificadas. Además, se reportaron daños en 21.480 viviendas, 12 de ellas con destrucción total, junto con afectaciones en puentes y caminos, problemas de conectividad y sectores que quedaron aislados.
Aun así, aunque la contingencia por el sistema frontal comenzó en la zona el 14 de julio, la declaración del estado de excepción constitucional de catástrofe para Coquimbo y la provincia del Huasco se concretó recién a los 6 días, el 20 de julio.
Al respecto, Cristóbal Julía hizo énfasis en que “somos un país extremadamente centralizado y si no pasa en Santiago, muchas veces como que a las autoridades no les interesa mucho”.
“No deja de llamarme la atención esto que pasó, qué fue de manera tan rápida, mientras que nosotros tuvimos que esperar días, alzar la voz, pasar más de un mal rato…”, comparó el gobernador, lamentando que “ojalá que siempre todos fuéramos medidos con la misma vara”.




