Catalina Droppelmann, directora de investigación del Centro UC Justicia y Sociedad, comentó en Cooperativa la realidad del reclutamiento juvenil en bandas criminales a nivel nacional.
En conversación con Lo que Queda del Día, la académica sostuvo que “los jóvenes en Chile no inician sus carreras delictuales con bandas transnacionales de crimen organizado, profundamente jerárquicas y poderosas (como el temido Primer Comando de la Capital brasileño). Todavía el crimen, en el caso de los jóvenes, sigue siendo una delincuencia de grupo de pares, muy vinculada a elementos como los sentidos de pertenencia, la fraternidad y principalmente la vulnerabilidad”.
“No vemos este reclutamiento de grupos transnacionales en Chile“, detalló la experta, precisando que sin embargo, “los entornos digitales favorecen un tipo de pesquisa o enganche al delito”.
“Los jóvenes tienen un sentido de pertenencia, de fraternidad y arraigo con su banda, que para ellos no solo opera como una banda criminal, porque son sus compañeros, sus amigos, los chiquillos de la población con los que ellos crecieron, y es por eso que estos vínculos son tan potentes”, añadió.
Droppelmann indicó que “lo que sí estamos viendo (en Chile) es una glorificación de la cultura narco, les hace sentido, utilizan esos símbolos (…) la delincuencia es una forma de ejercer masculinidades, del rol del breadwinner cuando cumples 18 años. Tiene una presencia en la vida cotidiana de estos jóvenes que es realmente impresionante y eso hace que sea muy difícil disputar el espacio del delito a través de la oferta de política pública que el Estado ofrece a estos jóvenes”.
En ámbitos de vulnerabilidad, “la delincuencia es la vía para acceder a movilidad social, son jóvenes que han sido expulsados de los colegios, que han tenido pésimas experiencias en su vinculación con las escuelas y que hacen principalmente vida de calle”, puntualizó.




