En conversación con El Diario de Cooperativa, el senador independiente de la bancada PPD Pedro Araya lanzó este viernes una dura advertencia sobre la fragilidad y la sostenibilidad en el tiempo de la megarreforma del Gobierno, tras la estrecha aprobación en general del proyecto estrella del Gobierno del Presidente José Antonio Kast y su estrategia de avanzar en la discusión artículo por artículo con el respaldo exclusivo de sus filas parlamentarias.
El parlamentario nortino, que marcó el debate en la Cámara Alta tras ser el único senador en abstenerse en la “idea de legislar”, enfatizó que el triunfo numérico obtenido por el oficialismo en el hemiciclo está lejos de transformarse en una victoria real para los objetivos macroeconómicos del país.
Araya argumentó que el cuerpo legal adolece de “una serie de problemas de carácter estructural, tanto en temas económicos, políticos y en temas ambientales”, deficiencias que no se resolverán si La Moneda persiste en su estrategia de prescindir del diálogo con la centroizquierda.
“Si el Presidente Kast sigue en este camino, está lejos de conseguir los objetivos que pretende con la megarreforma de dar estabilidad e incentivar la inversión en el país, porque todos sabemos que una reforma de esta envergadura aprobada solamente por un sector político tiene fecha de vencimiento”, afirmó el senador.
“Ningún inversionista en su sano juicio va a querer venir a Chile sabiendo que esta reforma probablemente va a ser objeto de campaña presidencial; que si hay un Gobierno de centroizquierda la termine modificando o simplemente derogando“, fustigó.
“El Gobierno cometió un error en apurar el tranco”
Para el legislador, “el Gobierno cometió un error en apurar el tranco con esta reforma”, en referencia el apuro de las carteras de Hacienda y Economía por forzar la votación general, pese a las sugerencias de la propia presidenta del Senado, Paulina Núñez (Renovación Nacional), de dilatar el hito para amarrar consensos previos.
“Cualquier inversionista en su sano juicio antes de invertir en Chile y mirar esta reforma va a preguntar: ‘¿Esto se aprobó transversalmente o se aprobó solo con los votos del Gobierno?’. Y si ven que esto está aprobado solo con los votos de la derecha, yo veo que difícilmente alguien va a venir a Chile a hacer una gran inversión sabiendo que estas reglas se pueden cambiar en el próximo período parlamentario, con el próximo Gobierno”, reiteró Araya.
“Esta reforma necesita legitimidad y necesita que el Gobierno cuente con apoyo de la oposición. Si no, va a ser una reforma que, a mi juicio, va a nacer con fecha de vencimiento, que va a ser el término del Gobierno del Presidente”, remató.
Ante este escenario, el senador no descartó que la centroizquierda e incluso bloques de diputados terminen trasladando el conflicto hacia el Tribunal Constitucional (TC) una vez despachado el texto, sumando un nuevo flanco de incertidumbre jurídica al proceso.
“No creo que sea descartable ir al TC. De hecho, ya un grupo de diputados anunció que van a recurrir al TC, así que probablemente este proyecto sí o sí va a terminar en el Tribunal Constitucional. Entonces, mayor razón y mayor presión tiene el Gobierno para darles una señal —como ha pedido el Presidente Kast— a la economía, a los mercados, de sentarse a la mesa y abrirse a una discusión profunda respecto de qué cambios se pueden hacer”, enfatizó.
El desorden de la centroizquierda y el debate en particular
Respecto a la incapacidad de la oposición para articular una contrapropuesta única frente a la megarreforma, el senador reconoció que “para nadie es un misterio que en este nuevo escenario político que estamos viviendo, la centroizquierda y el progresismo se están redefiniendo, y en esa lógica vamos a tener que hacer un esfuerzo para que ojalá esta conversación, más que voto a voto, sea en conjunto con la oposición como una sola o bien en una división entre Frente Amplio, Partido Comunista y Socialismo Democrático”.
Recalcó que el sector atraviesa por un profundo proceso de reconfiguración identitaria tras el término del mandato del expresidente Gabriel Boric (2022-2026).
“Todos sabemos que el Presidente Boric cuando gana la elección la gana con el apoyo del Socialismo Democrático, pero durante los cuatro años de su mandato fue imposible lograr una coalición única, y todos fuimos testigos de las tensiones permanentes que existieron entre el Frente Amplio y el Socialismo Democrático. Y, claro, a partir del 11 de marzo de este año esa tensión es mucho más evidente, porque hoy día la oposición está definiendo qué tipo de oposición quiere ser, qué partido es quién dentro de la oposición y esto está generando tensión“, reflexionó el congresista.
Según Araya, “al final del día, el Gobierno aprovechó la división de la oposición para imponer su proyecto”.
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