El senador y presidente de Evópoli, Luciano Cruz-Coke, manifestó este lunes su preocupación por la forma en que se ha gestionado la acusación constitucional contra el exministro de Hacienda Nicolás Grau.
En entrevista con El Diario de Cooperativa, el parlamentario criticó la falta de rigor y la carrera comunicacional entre sectores de la derecha para adjudicarse la iniciativa.
“Para hacer acusaciones constitucionales, y esto nos ha pasado incontables veces, hay que contar los votos primero y hay que hablar con los del lado“, advirtió Cruz-Coke, que arremetió también contra las desprolijidades que, a su juicio, marcaron el inicio de este proceso.
Según explicó, “los nacional libertarios la iban a lanzar, (pero) 15 minutos antes se adelantaron los republicanos (…) dijeron ‘salimos antes’ y tiraron una acusación que ni siquiera tenía texto“.
Frente a esto, el senador llamó a ser “cuidadosos”, dado que “al final de cuentas esto es una herramienta política de última ratio, no es para usarla en el cotidiano“.
Esta falta de diálogo previo también habría afectado la relación dentro de la propia coalición de centroderecha. Cruz-Coke reveló que la cúpula de su sector fue ignorada en la toma de esta decisión.
“Nadie se enteró en Chile Vamos (…) yo hablé con los presidentes de los partidos, nadie supo de esto. Entonces, como esto llegará al Senado cuando se va a estar tramitando más o menos en fechas similares la reforma, evidentemente que no coopera a mi juicio“, cuestionó el legislador.
El rol de juez en el Senado
Debido a que el proceso podría escalar hasta la Cámara Alta, el senador Cruz-Coke optó por la prudencia respecto a los argumentos jurídicos de la acusación.
“No puedo pronunciarme en el fondo, porque tengo que ser juez eventualmente si llega a pasar la acusación. Habrá que ver si tiene fundamento, pero no la leeré sino hasta que llegue al Senado, si es que llega“, precisó.
Finalmente, el líder de Evópoli hizo un llamado a elevar el estándar de la discusión política, advirtiendo que “la señal que se debe dar a la ciudadanía es la de una política que trabaja en serio y no sobre la base de dar señales de quién es el más fuerte políticamente, quién es el más duro, quién es el más tremendo.




